Crecimiento de las exportaciones

El presidente Daniel Noboa y el presidente chino Xi Jinping se reunieron el 18 de agosto, subrayando la importancia de China en la economía ecuatoriana. Entre enero y mayo de 2026, las exportaciones no petroleras de Ecuador a China alcanzaron 3 043 millones de dólares, un aumento del 30,5 % respecto al mismo período de 2025. El Tratado de Libre Comercio, vigente desde mayo de 2024, abrió condiciones preferenciales, pero disponer de un acuerdo no garantiza vender más. Camarón, cobre, minerales, banano y productos de madera siguen concentrando buena parte de la oferta ecuatoriana. China recibe 113 productos del país y más de 412 empresas están vinculadas a ese mercado. La oportunidad está en ampliar esa base.

Barreras y oportunidades de diversificación

Para convertir una relación comercial creciente en política de Estado, el gobierno debe administrar el TLC de forma permanente, acelerar protocolos sanitarios, resolver barreras técnicas, acompañar a nuevos exportadores y buscar inversiones que aporten infraestructura, tecnología y capacidad productiva. Una reunión entre presidentes puede destrabar decisiones; el resultado depende de lo que ocurra después en ministerios, agencias sanitarias, aduanas, universidades y empresas. La empresa privada debe estudiar consumidores, adaptar presentaciones, construir marcas, encontrar distribuidores confiables y competir con trazabilidad y valor agregado. El tamaño del mercado no sustituye una estrategia comercial.

Importaciones y cadenas productivas

Entre enero y mayo de 2026, Ecuador importó alrededor de 3 702 millones de dólares desde China. Cerca del 78 % de las importaciones no petroleras corresponde a insumos utilizados en la producción nacional. La relación no se limita a vender camarón y comprar productos terminados: también alimenta cadenas productivas ecuatorianas.

Desafíos y recomendaciones

Diversificar mercados disminuye dependencias, pero no significa aceptar cualquier inversión o condición. Los proyectos chinos, como los provenientes de cualquier país, necesitan transparencia, reglas claras, evaluación ambiental, seguridad jurídica y beneficios verificables para Ecuador. Esa exigencia fortalece la relación en lugar de debilitarla. Ecuador necesita relaciones diversificadas, previsibles y guiadas por resultados. China ofrece escala, inversión y demanda; Ecuador debe aportar calidad, seguridad jurídica, capacidad negociadora y continuidad institucional. El siguiente paso no es acercarse más a China por reflejo, sino saber para qué acercarse, qué negociar y cómo convertir cada acuerdo en capacidad productiva duradera para las próximas décadas.