La historia detrás del éxito

Entre la densa vegetación del bosque nublado de Mindo y las responsabilidades académicas cotidianas, se teje una historia de rendimiento deportivo de alto nivel.

Matías Guadamud, de 14 años, y Miguel Valeriano, de 15, integrantes del Club Manty Religioso, alcanzaron la clasificación oficial para representar a Ecuador en el Campeonato Mundial de la World Kickboxing Federation (WKF).

El camino hacia la cima

Los deportistas competirán en la modalidad de light contact dentro de la categoría cadetes mayores, en un certamen global que reunirá a delegaciones de más de 80 países.

La clasificación internacional de la delegación pichinchana es el resultado de un riguroso ciclo técnico regulado por la Federación Ecuatoriana de Kickboxing. Para obtener el cupo tricolor, el equipo debió superar dos torneos selectivos a inicios de año, integrar la selección de Pichincha y sostener su rendimiento en los tres rankings nacionales anuales.

Este proceso se consolidó tras su desempeño en el Campeonato Panamericano de Guatemala, donde obtuvieron medallas de plata que los posicionaron en la élite continental.

La preparación física y técnica

El trabajo formativo del club se inició en 2011 bajo la dirección del técnico Klauss Coral, excampeón nacional, quien estructuró la escuela con un enfoque de desarrollo social y deportivo en la parroquia.

La rutina diaria de los competidores exige equilibrar la formación escolar con jornadas de entrenamiento de alta intensidad. Para Matías Guadamud, el camino ha demandado disciplina diaria y superar derrotas en el proceso deportivo: