La Tri recibe un diagnóstico implacable de Antonio Ubilla

La selección ecuatoriana quedó al borde de la eliminación en el Mundial 2026 tras caer 1‑0 contra Costa de Marfil y empatar sin goles con Curazao, según el análisis de Antonio Ubilla, estadístico y historiador del fútbol ecuatoriano. Ubilla advierte que el problema no es un partido aislado, sino una suma de expectativas desbordadas y diagnósticos equivocados.

¿Qué falló en la posesión?

Ubilla señala que la Tri no supo transformar la posesión en peligro real. “Muchos hablan de 15 remates al arco, pero las dos únicas ocasiones claras fueron de Enner Valencia”, afirma. El delantero, único goleador del equipo, no logró concretar, y el resto de los disparos fueron fácilmente controlados por el arquero rival. La falta de claridad ofensiva dejó al conjunto sin respuestas cuando más lo necesitaba.

¿Cómo influyó el entusiasmo prematuro?

El analista recuerda la euforia que siguió al sorteo mundialista, cuando las calles se llenaron de aplausos al ver a Curazao y Costa de Marfil como rivales. “Se celebró desde mucho antes y no había razón para hacerlo”, critica Ubilla. Esa narrativa optimista, alimentada por discursos sobre la mejor defensa del mundo y una generación dorada, terminó convirtiéndose en una presión innecesaria para los jugadores.

¿Qué papel jugó la prensa?

Ubilla también apunta a la prensa, que según él abandonó la distancia crítica y se involucró emocionalmente. “La pasión atropella a la razón”, dice, recordando a periodistas emblemáticos como Guillermo Valencia León y Mauro Velásquez, quienes, según él, habrían reaccionado de forma distinta ante los resultados. La falta de objetividad, asegura, impidió una reflexión necesaria sobre el desempeño del equipo.

¿Qué datos actuales contextualizan la situación?

A modo de referencia, la última victoria oficial de la Tri fue un 2‑0 frente a Nueva Zelanda el 19 de noviembre de 2025, y su forma reciente muestra 1 victoria y 4 empates en los últimos cinco partidos, sin ninguna derrota. Ese historial subraya la dificultad de convertir la estabilidad en resultados contundentes en la fase de grupos.

¿Cuál es la conclusión de Ubilla?

El arquitecto del análisis cierra con una frase que resume su visión: “El fútbol premia a los mejores, no a los milagros”. Señala que, aunque existen sorpresas –como la victoria de EE. UU. a Inglaterra en 1950–, la mayoría de los campeonatos son ganados por los equipos con los mejores jugadores y la mejor organización. La Tri, según Ubilla, necesita una revisión profunda para volver a ser competitiva.