La Copa Mundial de 2002 fue un evento que no solo representó la primera participación de Ecuador en un Mundial, sino que también simbolizó el esfuerzo y la dedicación de una generación de futbolistas que soñaban con dejar huella en el escenario más grande del fútbol. Bajo la dirección del entrenador Hernán Gómez, conocido cariñosamente como "El Bolillo", La Tri llegó a Corea del Sur y Japón con la esperanza de hacer historia.

La primera fase del torneo fue un verdadero desafío para el equipo ecuatoriano. En su debut, se enfrentaron a Italia, una de las selecciones más poderosas del mundo. Aunque el resultado no fue favorable, el rendimiento del equipo mostró destellos de calidad y determinación. Los jugadores ecuatorianos, liderados por figuras como Iván Hurtado y el talentoso goleador Agustín Delgado, dieron todo en el campo, dejando una impresión duradera a pesar de la derrota.

El momento más memorable de esa Copa Mundial llegó en el segundo partido, cuando Ecuador se enfrentó a México. El clima estaba tenso, pero La Tri salió decidido a demostrar que podrían competir al más alto nivel. En un partido lleno de emociones, Ecuador logró una victoria histórica al vencer a los mexicanos 2-1, marcando así su primera victoria en un Mundial. Los goles de Delgado y el legendario "Chucho" Benítez desataron la euforia en el país, y la victoria se sintió como un triunfo no solo para los jugadores, sino para toda una nación que había soñado con este momento.

A pesar de no avanzar a la siguiente fase del torneo, el legado de esa participación en 2002 fue significativo. La victoria contra México encendió una llama de esperanza y orgullo en los corazones de los aficionados ecuatorianos, sentando las bases para futuras generaciones de futbolistas. Desde entonces, La Tri ha continuado su camino en el fútbol internacional, logrando clasificaciones a otros mundiales y consolidándose como un equipo respetado en el continente sudamericano.