El técnico argentino Sebastián Beccacece, ex entrenador de la selección nacional de Ecuador, está a la espera de definir su futuro. En días pasados se mencionó que el argentino sería una opción para llegar a Bolivia, pero la prensa del altiplano no está a favor de la posibilidad de que el exentrenador tricolor arribe a su combinado. "Un rumor malintencionado que se originó en Ecuador volvió a poner en tapete un posible cambio de director técnico en la selección boliviana: la llegada del argentino Sebastián Beccacece en reemplazo de Óscar Villegas", señaló el periodista Marco Mejía en su columna de opinión del portal Visión 360. "La especulación no tenía pies ni cabeza, ya que contratar al exdirector técnico del seleccionado ecuatoriano habría sido volver nuevamente a lo mismo que se vivió en las últimas tres décadas", agregó. El comunicador recordó los pasos infructuosos que tuvieron técnicos extranjeros al mando de la verde. "Esta rutina fue algo habitual desde que Bolivia clasificó al Mundial de Estados Unidos 1994. Pasaron los Dusan Draskovic, el famoso Héctor Veira, Nelson Acosta, César Farías, Antonio Carlos Zago o el último caso del argentino Gustavo Costas; todos prometieron en su momento clasificación mundialista, pero a la hora de trabajar ninguno apareció", dijo. "No se pueden volver a repetir los errores de tener técnicos extranjeros que aparezcan diez días antes de una fecha FIFA o de las eliminatorias y que el resto del tiempo se la pasen viajando a sus países y dejando a un lado el trabajo de coordinación que se debe tener en otras divisiones; a fin de cuentas, hay mucho por hacer en las selecciones menores", añadió. En este momento, la selección nacional de Ecuador se encuentra en la tercera posición de la clasificación mundial, con 4 puntos, 1 victoria, 1 empate y 1 derrota en 3 partidos, y con una diferencia de gol de 0.
Transferencia
Sebastián Beccacece, un técnico sin rumbo para Bolivia
La prensa boliviana descarta a Sebastián Beccacece como entrenador de la selección nacional, considerando que su llegada sería una especulación sin pies ni cabeza.
